Las vacunas contra la COVID-19 son seguras para la mayoría de las personas mayores de 18 años, incluidas aquellas con afecciones preexistentes de cualquier tipo, incluidos los trastornos autoinmunitarios.
Entre estas afecciones se incluyen la hipertensión, la diabetes, el asma, las enfermedades pulmonares, hepáticas y renales, y las infecciones crónicas estables y controladas.
En caso de que en su zona haya escasez de vacunas, comente su situación con su proveedor de atención de la salud si:
• Tienes un sistema inmunitario debilitado
• Estás embarazada o amamantando
• Tienes antecedentes de alergias graves, en concreto a alguna vacuna (o a cualquiera de los ingredientes de la vacuna)
• Tu estado de salud es muy frágil
En algunos países se están llevando a cabo ensayos clínicos para saber si se puede recibir una primera dosis de una vacuna y una segunda dosis de una vacuna diferente. Aún no hay información suficiente para recomendar este tipo de combinación
No, la vacuna contra la COVID-19 no causa la obtención de un resultado positivo en el análisis de antígenos ni en la PCR para la COVID-19. Ello se debe a que con las pruebas se verifica la presencia de enfermedad activa, no si la persona es inmune o no. Sin embargo, debido a que la vacuna contra la COVID-19 genera una respuesta inmunitaria, es posible que la prueba sea positiva si se trata de una prueba de anticuerpos (serología), en la que se mide la inmunidad contra la COVID-19.
Incluso si ya ha tenido la COVID-19, debe vacunarse cuando se lo ofrezcan. La protección que se obtiene al pasar la COVID-19 varía en cada persona y tampoco sabemos cuánto tiempo podría durar la inmunidad natural.
Por lo general, las vacunas se prueban primero en adultos para evitar exponer a los niños, que aún se están desarrollando y creciendo. Además, se ha visto que la COVID-19 es más grave y peligrosa entre las poblaciones de mayor edad. Ahora que se ha determinado que las vacunas son seguras para los adultos, se están estudiando en los niños. Una vez que se hayan completado esos estudios, deberíamos saber más y podremos redactar las directrices pertinentes.
Mientras tanto, asegúrese de que los niños continúen respetando el distanciamiento físico interpersonal, de que se laven las manos con frecuencia, que pongan el codo delante de la cara al estornudar y toser, y que lleven la mascarilla si tienen la edad adecuada.